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Texto leído en la Asamblea del 17/4

Gracias, SADEM, Sociedad (y/o sindicato ) Argentina de Músicos

por habernos despabilado produciendo algo que parecía imposible: la movilización, la articulación de los músicos sin distinción de género, especialización o partido político.

Nos autoconvocamos en contra de una ley que a las claras ha sido gestada en sombras, sin ningún consenso de los trabajadores de la música, quienes vemos con estupor cómo

se nos achicará nuestra fuente de trabajo ya de por si mínima . Bien diferente sería pensar una Ley de la Música implementada dentro de una política cultural que nos avale, subvencione y estimule.

Entramos al boliche al que vamos a tocar y nos aprietan con una ley que a partir de ahora exige una credencial paga mediante un examen trucho. Deberemos demostrar que somos músicos. ¿Ante quienes? ¿Porque?

Terminaremos de tocar y no recibiremos nuestro dinero en mano sino que se depositará en el SADEM y llegara a nuestras manos con una retención impositiva y de obra social obligatoria.

Daremos clases de música y el alumno deberá pagarnos por medio de la ventanilla del SADEM.

El dinero recaudado en nombre del trabajo en blanco del músico no nos sirve para nuestra obra social ya que hay que pagarla aparte, no nos sirve de jubilación ya que nuestros aportes serán esporádicos y nos jubilaremos el Día de la semicorchea, no tienen sentido para el fisco ya que todos por obligación somos monotributistas, autónomos o pagamos impuesto a las ganancias. Y lo que aparecerá como “gastos administrativos será para pagar mas burocracia.

Pero por suerte los $96 de la matricula obligatoria nos aportará un gran beneficio: pagaremos a la policía musical que irá noche a noche a controlarnos para velar por nuestra idoneidad musical .

El problema esencial es que un sindicato no puede ser caja de retención de haberes ni tampoco colegiar quien puede ser artista y quien no, atentando contra la libertad de expresión y el derecho al trabajo. Por esto es inconstitucional.

Existe la figura “Ejercicio ilegal de la medicina” pero ¿se imaginan el “Ejercicio ilegal de la música?” Una vez más los músicos seremos ilegales, nos están obligando a eso.

Si ellos tienen la facultad de otorgar matrículas, también tendrán el poder de retener o retirar matrículas por diversas razones. La confección de un fichero con nuestras matrículas será una forma de control muy peligrosa que de acuerdo a quien dirija el SADEM podría incurrir en censura y disciplinamiento, o controlar por simples intereses económicos.

No puede ser el sindicato quien liquida los sueldos de sus operarios . Esa función es de quien nos contrata. Así debe ser en la música también, como en todo trabajo.

Ahora es un porcentaje de nuestras ganancias que, al ser el SADEM el que regulará, podrá ir aumentando dichas retenciones a su voluntad. Aceptando esta ley el gobierno le está otorgando la legitimidad y nuestro permiso para que nos descuenten lo que ellos decidan disponiendo de una caja de dinero para lo que ellos juzguen conveniente.

Por todo esto los músicos que trabajamos por nuestra cuenta, no podemos ser para la ley iguales a los que están en relación de dependencia. Y somos la mayoría excluida por un decreto firmado por el poder ejecutivo quien obviamente ha sido muy mal asesorado.

Por eso le exigimos: al Sr. Presidente, la anulación de este decreto que reglamenta la ley en cuestión, al Congreso de La Nación que derogue la llamada Ley del músico y el estudio de una nueva ley con la participación democrática de todos los sectores de nuestra actividad musical.

Músicos argentinos convocados - Buenos Aires - Argentina - 2006